jueves, 16 de junio de 2016

Sorpresas te da la vida 2

Llegamos pronto a la zona del hotel con la idea de cenar algo rápido y acostarnos a descansar, habíamos madrugado y paseado mucho, por lo que estábamos cansados y necesitábamos organizar el día siguiente para aprovechar las visitas lo mejor posible. Vimos una estación de tren, M sugirió entrar para informarnos acerca de la forma más fácil de traslado al aeropuerto, protesté, aún faltaban días para que eso fuera necesario y he cogido un poco de manía a este tipo de edificios. Una vez dentro, el esplendor en la hierba tiene un precio, vimos una pequeña tienda parecida a un kiosko con un montón de carteles de músicos en los cristales, nos acercamos y descubrimos que se trataba de un despacho de entradas para cualquier espectáculo que se celebrara en la ciudad, entre ellos y al día siguiente nuestro admirado Rod Stewart, uno de mis cantantes favoritos, y no soy el único, recuerden que Jimmy Page recurrió a Robert Plant para Led Zeppelin porque Stewart ya había firmado con The Jeff Beck Group. Toda esta historia del rock and roll es importante, pero no trascendente aquí, lo esencial aquí es que se trata de uno de los músicos preferidos de M, más que nada por todo lo que transmite, por su espíritu alegre y siempre hambriento de placer, felicidad y ganas de vivir bien en general. Nos encontramos justo lo que esperábamos, una celebración del talento, del rock and roll, del agradecimiento, del éxito más exuberante, y sobre todo de la suerte en la vida, tan despreciada por aquellos cuyo ego les hace atribuir sus éxitos a su valía y esfuerzo y todos sus fracasos a los demás, hablando de mala suerte cuando no consiguen lo que quieren pero jamás admitiendo la buena en los logros propios, ésta la guardan para adjudicarla a los logros ajenos. No comete ese error el ahora ya viejo Rod, durante todo el show pasan por las pantallas imágenes de los músicos que admira, de aquellos que han contribuido a su grandeza, de sus amigos, de su familia, del Celtic, de todo lo que cree debe recordar y agradecer. Algunos como su padre o Long John Baldry reciben incluso comentarios y dedicatorias de canciones.

Estoy de acuerdo con mi admirado Nick Hornby cuando dice que parece que uno tiene que disculparse porque le guste Rod Stewart, argumenta que ha grabado demasiados discos mediocres, llevado demasiada ropa de mal gusto y frecuentado demasiadas rubias de dudosa reputación. No pienso hacerlo, también coincido con Hornby en que los discos de The Faces y los primeros de Stewart en solitario, que alternaban su publicación y compartían músicos en la mayoría de los casos, son estupendos, han envejecido genial y son perfectos para introducir como semilla del diablo en la sangre de cualquier recién llegado a esto. Cuando Rod canta que un angel bajó del cielo ayer me lo creo, y cuando pide que permanezcas a su lado me dan ganas de no irme nunca.
Mis momentos preferidos del concierto fueron las canciones de su primera época y las versiones de su adorado Sam Cooke, de Jimi Hendrix, y sobre todo la de Hambone Willie Newbern, que presentó como homenaje a la que solía hacer Muddy Waters y nos recordó que acostumbraba a cantar con Long John Baldry. También me gustaría destacar la interpretación que la banda hizo sin Rod en el escenario del Superstition de Stevie Wonder, aseguró que solo la habían ensayado esa misma tarde, es una de mis canciones favoritas de todos los tiempos. Aunque es goloso, no parece demasiado justo destacar momentos preferidos, el espectáculo es una fiesta de principio a fin, cada pieza encaja para formar parte de un todo que quiere transmitir algo muy concreto y que queda muy bien definido contando que de camino al recinto ya vimos alguna que otra persona que llevaba una bandera del Celtic.


Having a party (Sam Cooke)
Love is
Tonight´s the night (Gonna be alright)
Rhythm of my heart
Can´t stop me now
You wear it all
Downtown train (Tom Waits)
Forever young
Angel (Jimi Hendrix)
Stay with me
Every picture tells a story
Rollin´ and tumblin´
Maggie May
The first cut is the deepest
I don´t want to talk about it
Ooh la la
Superstition (Stevie Wonder) La banda sin Rod
Have I told you lately (Van Morrison)
Baby Jane
Hot legs
Sailing (Sutherland Brothers)
Da ya think I´m sexy?

lunes, 18 de abril de 2016

Niveles

Aficionado:

“Algún día lo comprenderás”; contestaba Mr. Lucky todas las mañanas cuando ELLA protestaba al ser destapada con un fuerte tirón a las mantas desde el fondo de la cama. Una de las hijas de ambos abría sus regalos con ímpetu y por fin llegó el turno de uno cuyo envoltorio le parecía especialmente original a su hermana, que le pidió que intentara no romperlo. También le gustaba y así lo hizo, pero la ansiedad venció como casi siempre en estos casos y con estos actores, a modo de reproche escuchó su nombre sin abreviar y con el sonido de la última vocal especialmente alargado. “Compréndelo, así mola más”. ELLA alzó la vista buscando la complicidad en la sonrisa de Mr. Lucky, además encontró un brillo especial en sus ojos; comprendió, se ruborizó.

Genio:

Un día el gran MOHAMED ALI conoció a un niño que llevaba un gorro de lana en pleno verano, intentó tomarle un poco el pelo, le explicaron que no había pelo que tomar. “No te preocupes, yo venceré a Foreman y tu vencerás a la enfermedad”, animó el campeón al pequeño aspirante y también a su padre. Poco tiempo después uno de sus asistentes le contó antes del entrenamiento que al chico no le iba bien, decidió ir a verle al acabar y estuvieron conduciendo más de dos horas para visitarle en el hospital. Una vez allí siguió intentando dar ánimos, pero el chico era consciente de su estado: “Voy a reunirme con Dios, pero ahora puedo decirle que soy amigo tuyo”.

lunes, 25 de enero de 2016

súper poderes

Me gustaría contar que el mejor halago que puedo hacerle a David Bowie es que no consiguió sorprenderme nunca, que su equidistancia con todo hacía predecible que diese un giro a su sonido cada vez que editaba algo, pero es que aun así lo consiguió, cuando formó Tin Machine y cambió tanto de sonido como de formato artístico, me pareció que no se podía ser más innovador, más arriesgado, todavía coleaban los problemas de Tina Turner para conservar su merecido nombre y la maniobra me parecía impecable, fuese cual fuese el resultado. Esa versatilidad hacía que nos preguntáramos que estilo le habría estimulado cada vez que aparecían noticias de un nuevo disco, estilo al que siempre aportaba elegancia y creatividad. Era ambiguo para todo, incluso en su vida privada, de la que si importara se podría destacar que compartió una parte con una mujer blanca y otra con una mujer negra. También supo mezclar todo tipo de música, por lejana que pareciera, como se puede comprobar en los coros pop que desembocan en una guitarra funky que a su vez nos lleva a una melodía claramente bohemia en “Let´s dance”. Llevó a varios de sus amigos a dar lo mejor de sí mismos e hizo de las colaboraciones un arte borrando completamente la apariencia de recurso comercial.
No llegué a verle en directo, estuve ahorrando allá por el verano del 90 para hacerlo, al final lo deseché, con lo que no se puede decir que estuviera cerca, me aproximé un poco cuando Golden Smog versionaron “Starman” en la Sala Capitol o cuando Amaral hicieron en Coruña la interpretación de “Heroes” que habían publicado años antes Parálisis Permanente.

Estuve varios días dudando si escribir o simplemente poner un enlace porque creo que Igor Paskual, una de las mentes más lúcidas que conozco en cuanto a análisis musical, lo ha expresado todo con talento, emoción y rigor. Agradece a Bowie que fuera de los que sonríen en el escenario, algo menos común de lo que parece, muchos artistas no lo hacen demasiado, es cierto que en parte por la concentración que la interpretación necesita, pero muchas veces tomándose a sí mismos demasiado en serio o pretendiendo otorgarse una trascendencia que torna en solemnidad un tanto impostada. Además solo le ha costado una frase hacer una reflexión con la que no puedo estar más de acuerdo y que en cambio no habría sido capaz de expresar con palabras: “Contigo el rock se podía bailar y se podía pensar”, Amén. Los comentarios todavía hacen más bonito el artículo cuando uno de los lectores cuenta como Igor solía celebrar cada cumpleaños de Bowie versionando sus canciones en un bar de Oviedo y repartiendo trozos de tarta entre los asistentes.

Mick Jagger dijo una vez que las canciones son como olores, que crean ambientes. Creo que muchas de las de Bowie no se detienen ahí, nos hizo regalos en forma de melodías que no solo nos hacían sentir o recordar cosas, nos provocaban estados de ánimo, como cuando escucho “Heroes”, que se me infla el pecho como a un pavo real y me siento invencible, o con el estribillo de “Life on mars”, que me lleva a abrir los brazos y sentirme cual pájaro volando o astronauta flotando en el espacio, y no soy el único: el sábado mientras desayunábamos M y yo la hicimos sonar y a los pocos minutos apareció A que suele levantarse adormilada y tristona sorprendentemente muy contenta contando entusiasmada: “¿Sabéis que? Estaba soñando que volaba, ¡Podía volar!”.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un paseo por el bosque ¿por la vida?

A lo largo de su carrera Robert Redford ha participado en varias películas que podríamos calificar como didácticas. Unas veces con más acierto que otras, ha ido buscando la forma de mostrarnos su forma de pensar y de afrontar la vida. “Un paseo por el bosque” es un paso más en la misma dirección, con una intención clara de enseñarnos que nunca es tarde para aprender de cualquier persona, incluso de uno mismo.
Los dos personajes son muy distintos y a la vez complementarios cuando comprenden que siendo buena persona es muy difícil no encontrar lugares comunes para una buena amistad. Es cierto que uno de ellos necesitaba asimilarlo más que el otro, hay un cierto ejercicio de modestia en Redford colocándose en el papel del arrogante, del que cree que el éxito y la sensatez le otorgan cierta superioridad moral. Incluso a su pareja le cuesta creer que se mantenga fiel a esa forma de ser hermética y ordenada, a esos principios que le hacen ir inmediatamente a decirle lo mucho que la quiere cuando se siente atraído por otra mujer; no le importa que le escuche un contestador, había más necesidad de decirlo que de ser escuchado. Termina comprendiendo que unas personas necesitan vencerse a sí mismas y otras simplemente aceptarse, y también valorando el esfuerzo de los que lo consiguen, de los que hacen saber su amistad y también de las grandes disculpas, ya saben, lo admirable no es el origen ni el destino, es el camino que se recorre.

Esperaba una gran película y me he encontrado una pequeña reflexión en voz alta, más que suficiente, hace tiempo que me he dado cuenta que un poco no lo es todo pero es mucho más que nada. Otra persona menos prudente me ha dicho: “é moi pouca cousa, pero ofender non ofende”. A lo mejor está bien definida, pero creo que no le ha prestado toda su atención o no ha sido capaz de conectar con las intenciones de la historia. No pienso hacer un análisis cinematográfico, no creo que buscaran ni la excelencia ni la trascendencia.

Con Paul Newman hubiera sido otra cosa, no por talento ni por enfoque, porque sabemos la historia de esa amistad, porque sabemos que Paul y Robert se admiraban mutuamente, y no solo en su faceta artística.
“He perdido un verdadero amigo, mi vida fue mejor solo por su presencia”, dijo Robert cuando Paul murió, no creo que se pueda decir algo mejor, aunque he de reconocer que incluso en esto Paul era un ejemplo: entrando en un restaurante escuchó como John Wayne, que comía en una de las mesas, con camaradería bramaba: “Hey Newman, ¿cómo va esa revolución?”, a lo que contestó: “¿Cómo la vamos a ganar, Duke, teniéndole enfrente?”. Hasta que leí esta anécdota no sabía que se podía convertir una provocación en una muestra de respeto.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Me va a costar

“Dos hombres y un destino” y “El golpe”: Como en otras ocasiones los títulos no fueron acertadamente traducidos, sobre todo en el primer caso, ¿Qué destino común pueden tener dos hombres? No voy a tratar en esta ocasión ese asunto, ni siquiera voy a hacer un análisis de las películas, esta vez toca hablar de la relación entre los dos actores protagonistas.
Se conocieron con el proyecto “Butch Cassidy & The Sundance Kid”, que arrancó con Steve McQueen en el papel de Butch y Paul Newman en el de Sundance. Los egos sumados a otras razones provocaron que McQueen fuera sustituido por Robert Redford no sin algunas voces en contra que aceptaron cambiando a Newman de personaje, el resto ya es historia. Para el bueno de Paul fue una suerte, comentaba en una entrevista hace años que no es habitual que una persona conozca a su mejor amigo pasados los cuarenta años, y que había sido muy afortunado al coincidir con “ordinary Bob”. Es cierto que también comentaba que mucho cuidado con sus recuerdos de esa época, ya que se había reunido esos mismos días con sus compañeros de la 2ª guerra mundial y no habían sido capaces de ponerse de acuerdo en casi nada de lo que allí había sucedido.
Al terminar una de las lecturas de guión a las que asistían Paul, Robert, Katharine Ross, William Goldman y George Roy Hill, el director le preguntó al guionista si no se sentía feo en esa sala. Yo les admiraba no solo por eso, ya que además de guapos, eran canallas, aventureros, tenían éxito y talento, y, por encima de todo eso, hacían que pareciera que cualquiera podría ser amigo suyo, y no hablo de Butch y Sundance. No soy el único, rodando “El golpe” salieron a la calle juntos cerca de la bolsa de Chicago y se colapsó el tráfico.
Su segunda y última película juntos no defraudó las altas expectativas que había abierto el western, se trata de otra obra maestra, el final está entre mis preferidos, muy parecido al de “Los profesionales”, otra entre mis imprescindibles.
En contra de lo que piensa la mayoría, estuvieron distanciados unos años después de esa época, Redford quería que protagonizaran juntos una historia sobre una pareja de homosexuales que nunca convenció a Paul, algo en lo que Robert creía ver perjuicios, creo que nunca sabremos si lo eran. Aun así y como toda buena amistad que se precie, pasado un tiempo superaron esa diferencia y ya solo la muerte rompió el vínculo, lo que hizo que muchos estuviéramos mucho tiempo esperando un nuevo proyecto juntos. Nunca llegó, hace unos años estuvo muy cerca, Redford descubrió un guión sobre dos viejos que pasean por las montañas y ambos estaban dispuestos a protagonizarlo. Nunca olvidaré la rueda de prensa en la que Robert explicaba que debían abandonar la idea porque a Paul se le olvidaban los diálogos (me hubiera gustado poner aquí el enlace, no lo he encontrado), un Paul que estaba presente, con la piel rosada y la barba blanca, observaba como su amigo explicaba sus limitaciones con admiración, creando una situación solo posible entre dos personas que se quieren de verdad. Marlon Brando dijo una vez que todos los días se masturbaban pensando en el cincuenta millones de mujeres y algún que otro hombre; poseo y he leído varias biografías de Paul Newman, he visto varios documentales sobre su vida y su trabajo y reviso muchas de sus películas cada pocos meses, supongo que según la afirmación de Brando estoy lo más cerca que un hombre heterosexual puede estar a Paul…, y a Sully, y a Butch, y a Luke, y a Gondorff, y a Eddie
Por todo esto me va a costar mucho ver “Un paseo por el bosque”. Confío en Nick Nolte, a pesar de sus habituales excesos interpretativos, seguro que está a la altura, pero para algunos esta película no era solo un nuevo proyecto entre Paul y Robert, que ya no es poco, era la constatación de que esa amistad, tardía y atropellada, había llegado a la vejez, que es a dónde las buenas amistades deben llegar, ¡Leñe! ¡Queríamos ver a nuestros amigos en una aventura otra vez!¡Juntos!¡Y viejos! Si casi sería como salvar a Butch y a Sundance. Todavía no se si el día que me enteré de la muerte de Paul lloré más por el o por esa amistad. En "El río de la vida", y utilizando una historia de Norman Maclean, Redford creo que fue de capaz de contar que, con dos formas de ser completamente distintas, dos personas pueden ser el mejor amigo o hermano que ambos pudieran desear.

Carl Roebuck: “Cuando sea mayor quiero ser como tú”
Sully: “No desesperes, a mí tampoco me salió al principio, aunque no llevas muy buen camino”

miércoles, 28 de octubre de 2015

Innisfree

El mejor director de westerns y quizá del cine, al que se le atribuye haber rodado el mejor de la historia además del que es mi favorito en este género (en ese segundo caso me gusta pensar que se trata de cine negro) se llevó cuatro Oscar por películas que nada tenían que ver con indios y vaqueros. Hace unos días se murió con noventa y cinco años Maureen O’Hara, protagonista de dos de ellas: “El hombre tranquilo” y “¡Que verde era mi valle!”. Adoro las dos cintas, aunque no puedo evitar sentir cierta predilección por la primera: por los personajes, por el tamaño del pueblo en el que transcurre la historia, por la temática, por disfrutar al Duke en un papel romántico, por…
Todo lo que sucede le transporta a uno a la infancia: las peleas no tienen consecuencias más allá de unas magulladuras, el personaje que ofrece ayuda a pesar de no conocer de nada al protagonista, la forma en la que juzgan al recién llegado solo por la familia a la que pertenece, etc. Discrepo con la etiqueta de machista que se ha colgado en varias ocasiones a la historia, creo que hay que pensar que está ambientada en los años treinta del siglo pasado, y además incluso en ese caso yo no lo aprecio en las acusaciones habituales tanto como en que me molesta un poco que el personaje femenino sea irascible y malencarado mientras la relación no se afianza, y tanto amable como alegre en cuanto esta se consolida, en fin, supuestas feministas actuales siguen cantando que si quieres ver a una chica feliz tienes que colocarle un anillo en el dedo, y es casi imposible recuperar del fundamentalismo a aquellos que quieren ver fantasmas por todas partes.
Curiosamente no ha sido la muerte de la "pelirroja con todas las consecuencias" lo que me ha recordado la película, lo que recordé en ese momento fue la escena de “¡Que verde era mi valle!” en la que ella baja la cuesta después de la boda y el viento levanta el velo haciendo una de las que a mi juicio está entre las más bellas imágenes de la historia del cine. Es curioso saber que la crítica atribuyó esa belleza a la “flor” de Ford, O´Hara contaría años después que tuvo que repetir la escena hasta que se consiguió el efecto que el director buscaba. Lo que me ha recordado y llevado otra vez a “El hombre tranquilo” ha sido una noticia en la prensa:
Una de mis escenas favoritas es aquella en la que todos, tan católicos ellos, incluido el párroco, vitorean al reverendo protestante ante su obispo para que no sea trasladado, es un buen tipo y le quieren allí aunque apenas tenga tres feligreses. El pueblo es maravilloso, y entre los cinéfilos suele ser habitual la pregunta: “¿has encontrado ya tu Innisfree?” Hace unos días una madre decidió adelantar la navidad porque a su hijo le habían diagnosticado un cáncer terminal y no llegaría a las fiestas. Se apuntó toda la familia y poco a poco ha terminado involucrada toda la comunidad, celebrando una navidad por todo lo alto a veinticuatro de octubre. Si eso no es Innisfree que baje John Ford y lo vea.

Por cierto, seguro que por allí vive alguien feo, fuerte y formal, el pueblo se llama St. George.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Orgullo

Siento una conexión especial con la canción “Pride (in the name of love)” de U2 desde que era un adolescente. Me encantan su exuberancia, su estupenda letra (..te quitaron la vida porque no podían quitarte el orgullo…) y lo bien que funciona en directo. Además, la fecha a la que hace referencia por el asesinato de Martin Luther King “temprano por la mañana” es un día especial. Por cierto, el hotel en el que mataron al pastor solía ser el elegido por mis admirados Allman Brothers Band porque era el único multirracial de la zona, si algún día me paso y todavía existe, tengo claro donde quiero dormir.

Ahora se ha puesto de moda entre los guardianes de la autenticidad despreciar el trabajo de Bono & Co. Ningún problema, ya decía Borges que nunca nos retratamos tanto como cuando hablamos de los demás y ya lo han intentado en otras ocasiones, desdiciéndose sin rubor cuando la evidencia desmonta sus argumentos. U2 han publicado algunas obras maestras y varios buenos discos (entre los que creo que está el más reciente). También han reconducido su carrera y su sonido en varias ocasiones, arriesgando con sus propuestas y sus puestas en escena, y por supuesto han dado cientos de conciertos magistrales por todo el mundo. No pretendo estar de acuerdo en todo con todo el mundo, tampoco con U2 y menos con Bono, pero ninguna actitud ni suya ni de sus críticos me impediría disfrutar de su música y de su directo, aunque cometan errores puntuales como dejar subir al escenario a algunos bufones con afán de exclusividad y protagonismo o no posponer la gira a pesar del evidente bajo estado de forma del cantante (provocado por un accidente en bicicleta), porque siempre voy a encontrar más argumentos a favor; en este caso por ejemplo el disco que presentan y el repertorio, en el que está incluida la canción que nos ocupa, y que no tuvimos la suerte de disfrutar cuando les vimos hace cinco años en San Sebastián.

Por favor no permitan que estos supuestos jueces del talento les quiten la ilusión de poder disfrutar de cualquier artista que les haya hecho pasar un buen rato o incluso superar con menos pesar momentos difíciles de su existencia, sacándoles una sonrisa o creando el ambiente necesario para su estado de ánimo. Uno de ellos hace ya más de veinticinco años despreció mis esperanzados esfuerzos para ahorrar el dinero suficiente y poder desplazarme a ver en directo a The Rolling Stones, según él eran unos viejos patéticos. Mick y Keith rondaban los cuarenta y siete y dieron un estupendo concierto, comparable a los que da ahora Wilco, con un Jeff Tweedy que ya ha cumplido los cuarenta y ocho, y con el mismo erudito asegurando sin rubor que es el mejor músico actual en escena ¿?¿?¿? ¡Ay las hemerotecas! Recuerden que Mark Twain tenía razón cuando decía "dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las que hiciste" y que aunque parece que estos artistas vienen muy a menudo no es así, hace ya cinco años de la última visita. No se ustedes, yo tengo suficiente con haberme perdido a The Beatles, Elvis Presley, Sam Cooke y otros muchos.

Como siempre, solo pretendo reflexionar, el talento es cosa de otros, bueno el talento y a veces más virtudes: Durante una gira por USA un racista amenazó con asesinar a Bono durante la interpretación de la mencionada canción en Arizona, el FBI informó de que el caso era especialmente preocupante pero el grupo decidió que debían actuar e interpretar la canción porque no podían ceder ante esa clase de chantaje, sobre todo pensando en el significado de la letra. Bono no pudo evitar cerrar los ojos para cantar la estrofa más famosa, cuando los abrió, Adam Clayton estaba de pie delante de él. Ahora, y a pesar de que los involucrados lo han contado en una biografía, hay quien cuestiona que el episodio sucediera, pero ya se imaginarán lo que decidiría yo si tuviera que elegir entre la verdad y la leyenda.